Este jardín de grava ha sido concebido siguiendo los principios del paisajismo mediterráneo, creando un espacio resiliente, de bajo mantenimiento y plenamente adaptado a las condiciones climáticas del entorno. La composición combina especies mediterráneas y plantas naturalistas seleccionadas por su capacidad para prosperar con un consumo reducido de agua, favoreciendo al mismo tiempo la biodiversidad y el interés estacional.

La grava actúa como elemento estructurador del diseño, aportando textura, luminosidad y permeabilidad al suelo, además de reducir las necesidades de riego y mantenimiento. Entre las masas vegetales, gramíneas ornamentales, arbustos mediterráneos y plantas vivaces generan movimiento, color y cambios constantes a lo largo del año.

Más que un jardín ornamental, este proyecto busca reinterpretar el paisaje mediterráneo desde una perspectiva contemporánea, estableciendo una conexión natural entre arquitectura, clima y naturaleza. El resultado es un jardín sostenible que evoluciona con el tiempo, ofreciendo belleza, funcionalidad y una fuerte identidad paisajística.

(Valores)

Menos mantenimiento, menos agua y más criterio.

Un jardín mediterráneo bien diseñado puede convertirse en una fuente constante de bienestar, belleza y conexión con la naturaleza.
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